Comer hígado de pollo en el embarazo

Qué ocurre si comes hígado durante el embarazo

El hígado de pollo se considera generalmente seguro para el consumo, ya que contiene una gran cantidad de nutrientes y vitaminas esenciales como la vitamina B6 y B12, y minerales como el hierro, el zinc, el manganeso y el fósforo. Éstos contribuyen al desarrollo del sistema inmunitario de la madre y ayudan a prevenir el aborto espontáneo, la muerte fetal y el parto prematuro. La presencia de hierro aumenta los niveles de folato y elimina cualquier posibilidad de anemia. Sin embargo, se sabe que el hígado de pollo contiene grandes cantidades de vitamina A o retinol. El consumo excesivo de vitamina A es perjudicial y puede provocar defectos de nacimiento en el bebé. Además, el hígado de pollo también tiene un alto contenido en colesterol, ¡y eso es algo que nadie debería tener en exceso!

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DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: La información proporcionada en este sitio se basa en las dietas estándar recomendadas para el embarazo y no cubre los embarazos con condiciones especiales.Cualquier recomendación hecha en este sitio web no sustituye la consulta médica. Consulte siempre a su médico.

Comí hígado durante el embarazo

El embarazo requiere que cambies tu dieta por una que te proporcione toda la nutrición que necesitas. Como se trata de una dieta equilibrada, incluir la carne es un hecho, ya que aporta una buena dosis de proteínas. Pero los preparados de carne, al presentarse en diferentes formas y con distintos componentes, pueden plantear dudas sobre su seguridad, especialmente durante el embarazo. Dado que las mujeres embarazadas corren un alto riesgo de padecer anemia, es posible que piensen inmediatamente en añadir hígado a su plan de alimentación. Pero, ¿es seguro comer hígado durante el embarazo? Averigüémoslo.

En general, el consumo de hígado no está prohibido para las mujeres embarazadas. Se sabe que el hígado contiene una serie de sustancias que pueden ser muy beneficiosas tanto para la madre como para el niño en crecimiento. Sin embargo, el hígado también tiene un componente llamado retinol que aumenta los riesgos de malformaciones fetales. Por lo tanto, hay que mantener las porciones, ya que un consumo excesivo de hígado puede ser perjudicial para la salud del feto.  Más adelante hablaremos de los efectos nocivos de consumir demasiado hígado. Veamos primero los beneficios para la salud y las porciones (o cantidad) adecuadas de hígado que se pueden consumir con seguridad.

Hígado y molleja de pollo para embarazadas

Aunque está repleto de nutrientes, el hígado contiene altos niveles de un determinado tipo de vitamina A que puede provocar abortos y defectos de nacimiento en el bebé en desarrollo, especialmente durante los dos primeros meses de embarazo.

Se cree que tomar una pequeña porción de hígado una o dos veces al mes durante el embarazo no es perjudicial. Pero evita el hígado si estás intentando concebir o en el primer trimestre de embarazo, y limítalo con cuidado más adelante.

Rico en vitaminas, minerales y proteínas, el hígado suele considerarse un alimento sano y rico en nutrientes. Sin embargo, el hígado contiene una concentración muy alta de vitamina A preformada, que puede ser peligrosa durante el embarazo.

Durante el embarazo, es importante evitar consumir demasiada vitamina A preformada, pero también es importante consumir suficiente vitamina A. Necesitas más vitamina A durante el embarazo para favorecer el desarrollo de los ojos y los huesos de tu bebé y para mantener tu propio metabolismo, especialmente durante el tercer trimestre, cuando tu bebé crece rápidamente. Para obtener la vitamina A que necesitas, toma una vitamina prenatal que contenga vitamina A en forma de betacaroteno y come alimentos ricos en provitamina A. Las mejores fuentes alimentarias son las frutas y verduras, especialmente las de color naranja o amarillo, y las verduras de hoja verde.

Suplementos de hígado de vacuno durante el embarazo

El pollo es una buena fuente de proteínas durante el embarazo. Unos 100 g de pollo magro le proporcionarán una de las 3,5 raciones diarias de proteínas recomendadas. Pero si no está bien cocinado y se come caliente, puede estar contaminado con bacterias nocivas.

El pollo, el pavo y otras aves de corral crudas o poco cocinadas pueden ser portadoras de salmonela. Estas bacterias pueden provocar una intoxicación alimentaria por salmonelosis. Los síntomas de la salmonelosis incluyen náuseas, vómitos, calambres de estómago, diarrea, fiebre y dolor de cabeza. En raras ocasiones, la enfermedad puede incluso provocar un aborto.

Sin embargo, si se deja enfriar el pollo, el pavo u otras aves de corral cocidas antes de comerlas, pueden contaminarse con la bacteria listeria. El pollo frío que se utiliza en las barras de sándwiches también puede estar contaminado con listeria. La infección por listeriosis es una enfermedad leve para ti, pero puede ser muy perjudicial para tu bebé. Puede incluso provocar un aborto o un parto de niño muerto.

Si compras un pollo caliente, asado o a la barbacoa, consúmelo inmediatamente o refrigéralo y caliéntalo de nuevo justo antes de servirlo. Y evita el relleno, a no ser que se haya cocinado por separado y esté bien caliente.